[...] Como siempre, ella dice que si, porque no sabe decir no. No es orgullosa, ojala lo fuera para no hablarme y no lastimarme, soy un estupido. Deberia haber aprendido de la primera vez.
Me perdi de muchas cosas culpa de ella, espero no perder ahora esto. Que por ahi mañana no es nada, tal vez vos conoces a alguien y ya está. Todo se termina en estas palabras. Pero tambien puede ser que no. Que llegue ese día, y nos veamos. Y todo cambie. Como cuando soñas siempre el mismo sueño, y por fin lo vez. Como si la realidad fuera un sueño y por fn desperaras cuando ves a esa persona...
No se, disculpame por tanta verborragia. [...]
Está loco. Si, si, está delirando. Un dia si otro no!, parece que hablara de él. Igual no puedo culparlo, porque tampoco puedo entenderlo completamente. Nunca pase por su situacion, entonces no se. No se, como el dice. No se.
El día en el trabajo fue agotador, veia pasar un diseño tras otro. No me divertía mucho, escuchar las idioteces de las modelos, que raquiticas decian: Estoy gorda, el blanco no es el mio.
Y habia que cambiar toda la produccin de nuevo, para que la muchacha se viera bien, si no, lloraban, y el maquillaje corria por sus caras, y era lo mismo. Desvestirlas para maquillarla...
Ahora que lo pienso deberiamos usar muñecas para presentar la muestra. CLARO!. Nos ahorramos sueldos, maquillaje, y estos momentos tan aburridos.
En fin, a la hora del almuerzo me fui hasta el correo y le envié la carta a Tomás.
Esta carta se perdió, por eso no aparece escrita en estas paginas.
A seguir contando. Siempre hay algo para decir… Gracias por tu presencia.
ResponderEliminarBuena Historia!