domingo, 4 de julio de 2010

22 de agosto de 2009

Intente recordar durante dos días, cual era el puente del sueño. En mi ciudad hay dos puentes. Por eso no lo entendía. Era muy confuso.
Fue hermoso ese sueño, hizo que todos los sentimientos de las ultimas semana se esfumaran, por lo que agarre el teléfono, tome valor, y lo llame.

Tomas: ¡Celeste!, ¿que paso? me tenes loco hace dos semanas.
Celeste: perdóname, pensé que todo se había terminado.
Tomas: ¿Como vas a pensar eso?, bueno, a decir verdad, también lo pensé yo...
Celeste: Tomas te escribí y nunca mas volviste a hacerlo.
Tomas: No recibí ninguna carta luego de la que te mande. Y supuse que habías conocido a alguien, tal como lo había escrito yo, fue como que todo concordó.
Celeste: Entonces mi carta no llegó. Que maldita confusión.
Tomas: Si, por eso no quise molestarte, pero necesitaba saber de vos, leer alguna palabra, oír tu voz. Alguna señal. Te necesito. Necesito saber de vos. Por eso, a pesar de pensar que no querías nada de mi te llame, y no respondiste, llame dos veces. Y me di por vencido.
Celeste: Es verdad, no quise atenderte, sentí que iba a ser un montón de palabrería acerca de que habías vuelto con Lizzi y no ibas a escribirme mas por algo. No se, yo también invente una historia.
Tomas: bueno ya esta. Ahora lo importante, lo que estamos esperando hace ya tiempo.
Celeste: Si lo se. Mañana es 23 de agosto.
Tomas: Si, eso. Quiero que nos encontremos a las 11 a. m en el puente...
En ese momento estaba apoyada en el balcón hablando con él, cuando oí la palabra puente, solté el celular, y este cayo, estallando contra la vereda.
Corrí escaleras abajo, llegue a la vereda y me lance al suelo a encontrar el maldito chip. Pero ya lo habían pisado, estaba como borrada la parte dorada que enlaza con el celular. Tome un taxi, y pedí que me llevara a cualquier sitio de ventas de celulares. Mostré mi chip y me dijeron que no tenia arreglo.
No había tiempo para cartas. Ni nombres en la guía telefónica que respondieran a Tomas Parry.
Por lo tanto, la única solución, era estar en dos lugares al mismo tiempo. Ya que no sabia a cual de los dos puentes se refería Tomas.
Volviendo a eso, que sorprendente, lo había soñado, que cosas raras pasan los días de lluvia.

1 comentario:

  1. Pura tensión. Es cierto, los días de lluvia pasan cosas raras y algunos días en los que no llueve también.

    Somos muy propensos a la confusión. A veces ni hablando se entiende la gente y en esos laberintos faltos de palabras corremos el riesgo de perdernos las cosas verdaderamente importantes.

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